domingo, 23 de septiembre de 2007

NIHILISMO LOCAL



Llega el fín de semana y la eterna pregunta ¿qúe hacemos esta noche?cenar, tomar una copa y acabar en el mismo local de siempre, bueno ese que se pone de moda cada dos años. Siempre el mismo comentario de alguién, cada semana le toca a uno sentirse agobiado de este pueblo enmascarado de ciudad, uuf que ganas tengo de largarme de aquí, es que aquí siempre es lo mismo....si viviera en Barcelona, Madrid, Londres, París....AAAYH qué feliz sería!. Pero la verdad de esto es que cuando te vas fuera no todo es tan maravilloso, empezando porque precisamente ya no tendrás cerca a ese grupos de amigos al que ahora estás arrojando todas tus desgracias delante de la segunda copa, aquellos que más te quieren tampoco están ahí para aguantarte en los momentos malos, tanto ellos como tú te estás perdiendo de vida juntos, los maravillosos lugares que te aguardan ahí fuera, tiendas, restaurantes, galerias, agendas rebosantes de actividades de todo tipo dejan de estar a tu alcance cuando llega el recibo del primer mes de alquiler, tras pagar el abono de transportes, comprobar que lo aquí compras en el mercado por 1euro ahora te cuesta 2, en fín que tendrás que empezar a limitarte a pasar por delante o asistir cuando haya algún evento gratis. Por otra parte, empezar a hacer amigos de nuevo como cuando entraste a 1º de BUP, y al príncipio tendrás los amigos que puedas y pasará un tiempo hasta que tengas los que quieras...En fín, una serie de cosas que te hacen valorar aquello de lo que tanto te quejabas.Pero tampoco quiero decir que el marcharse de aquí sea una experiencia tan negativa, al contrario, a pesar de los pesares de los comienzos, empezar algo en un sitio nuevo siempre es emocionante, conocer cosas nuevas en todos los aspectos, hasta conocer cosas nuevas de tí que ni si quieras intuías. Claro que puede salir bien, si eres lo suficientemente independiente de tu entorno, si tienes una pizca de egoísmo y si estás decidido a empezar algo de nuevo y no quedarte con las ganas para el resto de tu vida, te recomiendo que lo hagas, no te quedes ahí parado noche tras noche quejándote delante de una copa. Si te tiene que salir bien te saldrá y si no siempre podrás volver a casa pensando que esto no es tan malo como creías.Yo he tomado una opción, me gusta pasar temporadas fuera y si la vida me lo permite lo seguiré haciendo como hasta ahora, pero lo que he descubierto qeu me gusta siempre es volver, volver e intentar hacer aquí lo que me ha gustado hacer fuera. Por eso quiero animar a la gente que lo desee a que se vaya, pero con una condición, que vuelvan de vez en cuando con una maleta llena de posibilidades y con la ilusión de que aquí algo puede cambiar.P.D: La foto podría ser de una tienda de París, pero en verdad es del Museo de Etnologia de Puçol en el Camp d´Elx, un ejemplo de como podemos hacer cosas que cambien nuestro entorno más utiles que quejarnos de lo mal que se está aquí.

martes, 21 de agosto de 2007

El espejo de la moda


Estoy leyendo un delicioso libro que compré en Madrid, se titula "El espejo de la moda" y es el tema elegido para inaugurar este blog, gracias a él todas las mañanas y los mediodías logro evadirme de la realidad del vagón de tren en el voy y vengo al trabajo y adentrarme en las historias, que este "sir", fotógrafo de moda, creador de decorados como el de "My fair lady", nos cuenta acercad e las señoras y personalidades más elegantes, extravagantes o importantes desde los principios del s.XX hasta los ochenta. Ay! me hubiera encantado vivir justo en ese intervalo de tiempo, haber nacido en 1900 y haber muerto justo en 1980. De hecho creo sinceramente que así fue, pero en vez de quedarme en los cielos me mandaron a nacer de nuevo en 1980 para quedarme por más tiempo y ver la llegada de otras modas, mucho menos innovadoras que las de mi primera vida pero, que de vez en cuando dan alguna sorpresa.
Pues eso, que a todos aquellos que os interese la moda y queráis disfrutar con historias de camisones de terciopelos del s. XII, fiestas irrepetibles, de distinguidas señoras y de guardarropas celestiales. No dejéis de leer este libro.